SI SE HACE...
Intencionalmente así se ha pensado
la frase en la portada de este número de EL FEDERAL: “Si se
hace...“, un condicional simplista, como si todo dependiera
de la ejecución por un carpintero de un encargo normal, de un
simple mueble, en un acto de la mas completa cotidianidad. Y así
debería ser, o así desearíamos que fuese.
Si algo puede quedar para la
Historia como definitorio de este nuevo gobierno del PSOE, y
cada vez lo apuntamos con mayor desasosiego, será la
precipitación, unida a la improvisación y, quizás, una fuerte
dosis de ingenuismo.
Es inverosímil que por Zapatero
-¿y su equipo?- se haya abordado el problema convivencial mas
importante de nuestra plural sociedad sin prever la respuesta y
predisposición de partes fundamentales de cualquier Estado de
derecho, especialmente sabiendo que las primeras decisiones
encaminadas a determinados actos transaccionales habrían de
afectar con carácter preferente a la situación de los miembros
de ETA encarcelados, algo que reiteradamente hemos escrito en
estas páginas: primero acercamiento de presos, y seguidamente
medidas de gracia diversas y escalonadas, lo que propiciaría, al
menos tras la primera, un posterior encuentro que se
materializaría en la archimencionada mesa, o mesas, de
negociación. No se ha podido ni tan siquiera iniciar el primer
paso; difícilmente se pueden dar los siguientes.
Al menos chocante puede parecer
que ahora sea imposible el acercamiento de presos cuando en las
conversaciones de Aznar con ETA mas de 140 condenados de esa
organización fueron trasladados a cárceles de Euskadi. ¿Tales
inconvenientes, de carácter judicial, que ahora van surgiendo,
fueron previamente sopesados y valorados por Zapatero?. El “Tal
vez...” poco esperanzado que con plena conciencia de las
dificultades que vislumbrábamos hemos anunciado en una tercera
página de nuestro número anterior, se está cumpliendo pero
negativamente. Es nuestra secular experiencia de partido siempre
enfrentado al mismo centralismo diversamente expresado aunque
con única e invariable finalidad unificadora.
Pero seamos optimistas y pensemos
que efectivamente se dan las condiciones necesarias y pueden
convocarse una o mas “mesas de negociación”. ¿Quiénes serian sus
integrantes?. Cuando se elaboró el Estatut de Catalunya, por el
Parlament se hizo un llamamiento a la ciudadanía catalana, y
especialmente a las organizaciones sociales -sin excluir a los
partidos extraparlamentarios- para que colaborasen con sus
propuestas en la redacción del proyecto estatutario, y así lo
hizo el Partit Carlí de Catalunya mediante un trabajo ejemplar
cuyo extracto en su día ya publicamos en estas páginas.
¿Sucederá lo mismo con esas hipotéticas conversaciones para la
pacificación y posible construcción del espacio de
territorialidad de Euskal Herría?.
Una “mesa para la negociación” no
debe obviar la presencia de ningún partido o representación
política útil, no solo en cuanto a propuestas posibles sino para
dar legitimidad a sus trabajos y a sus resultados. El Partido
Carlista-EKA es por ello una pieza esencial e insustituible,
porque además de ser el único partido que desde 1833, desde
siempre, reconoce la indiscutible unidad de Euskal Herria, y en
170 años no ha cejado en la defensa de sus libertades, ya sea
mediante su foralismo sin fisura alguna o en la elaboración, con
otras fuerzas nacionalistas, del Estatuto de Estella al inicio
de la segunda república, también ha acreditado su continuidad en
defensa y reivindicación de las libertades forales mediante sus
constantes enfrentamientos con la dictadura. Fue esa
trayectoria, junto a su participación activa en las plataformas
democráticas antifranquistas, la que permitió que se contara con
el partido en el Pacto de Lizarra, al ser el único movimiento
político que pese a su carácter de partido estatal ha defendido
siempre la autodeterminación para lograr la mayor posibilidad de
un marco federal/confederal según las líneas maestras para la
resolución del conflicto expuestas en el Manifiesto por la Paz
elaborado precisamente por EKA.
No existe partido con mayor
experiencia, ni decidido, secular y tan continuado
posicionamiento en defensa de la Libertad de Euskal Herria que
el Partido Carlista.
Sí, todas las fuerzas políticas y
sociales de ese ámbito territorial deberán estar representadas y
participar en una deseable “mesa de negociación” a convocar con
un solo objetivo, el de solucionar políticamente un conflicto
cuyas raíces pueden ser remontadas a la quiebra del respeto a
las libertades forales de ese pueblo o, lo que es lo mismo, a la
supresión de las libertades para cuya defensa lucharon los
voluntarios carlistas.
La Legitimidad en una convocatoria
ya de por sí discutida, combatida y negada por diversas fuerzas
centralistas, ha de ser característica esencial a lograr entre
todos, por ser la mas importante para la verosimilitud y
eficacia de los acuerdos que se alcancen; para que su
convocatoria y celebración no queden reducidas a un juego mas
entre los grandes partidos estatales y el exclusivo espacio
nacionalista, lo que conllevaría una peligrosa parcialidad de
naturaleza deslegitimadora en sí misma por excluyente. Una
necesaria Legitimidad imposible de conseguir con la ausencia
forzada de EKA.
Artículo publicado en el Federal Nº28 de Noviembre de 2006