EL PRECIO DE LOS HIJOS
Según informes y estadísticas de organismos internacionales, a
principios de los años 80 del pasado siglo, el hambre disminuyo en el
mundo a excepción de los EEUU y del África subsahariana, la zona más
rica y la más pobre del mundo.
A mediados de esta década, a pocos años de las “reformas” de Margaret
Thacher, Gran Bretaña se unió a este club de “privilegiados”.
La conclusión racional de lo que acabamos de expresar seria que el
modelo económico neoliberal anglosajón es un desastre total.
Aun así, este modelo, fue impuesto por las Instituciones Internacionales
a los países del Tercer Mundo, y después del desmantelamiento del
Imperio Soviético a los países del antiguo bloque con repercusiones
catastróficas, (como era de esperar) para la mayor parte de la población
de estos países.
Hoy podremos ver en las principales ciudades del antiguo bloque
soviético enormes mansiones privadas, coches y artículos de lujo en sus
calles y escaparates, pero la situación es la misma que la de cualquier
país empobrecido: mucha riqueza concentrada en muy pocas manos y
miseria, hambre, muerte por inanición, marginación y pobreza para la
mayor parte de la gente. Pero los inversores extranjeros y las élites
habituales de súper-ricos del Tercer Mundo están obteniendo enormes
fortunas.
No satisfechos con estos resultados, las clases políticas mundiales, no
solo los conservadores, también socialdemócratas y progresistas
liberales se han adherido, con un entusiasmo sin precedentes, a este
modelo neoliberal capitalista. Con consecuencias nefastas para el
conjunto de la clase trabajadora, no solo en los países en vías de
desarrollo, también en los de la OCDE.
A consecuencia
de estas políticas neoliberales, en la actualidad los salarios reales
están por debajo del nivel de hace 25 años, las necesidades reales o
creadas se han incrementado, el coste de la vida se ha encarecido, la
vivienda ni mentarla.
La solución no es, por supuesto, aumentar el salario real (porque
afectaría las ganancias), sino darles créditos. La consigna es: ¡compre,
endeudándose! El esclavo endeudado hasta las narices, no sólo mueve la
economía, sino que está doblemente sometido. Y una hipoteca en las
condiciones de las subprime es una condena a cadena perpetua... si la
puede ir pagando; o a muerte... si finalmente entra en mora y pierde la
vivienda.
Sin un apoyo, por parte de las administraciones públicas en servicios
sociales, que ayude a los padres a facilitar el encuentro con sus hijos,
los dos progenitores de la familia han de trabajar más horas semanales
que las que se consiguieron en el año 1886. Esto significa niños solos
en casa, televisión como supervisión, (con la consecuente manipulación i
alienación) más violencia entre los niños, abuso de drogas, alimentación
inadecuada, fracaso escolar, (el desarrollo neuronal disminuye debido a
u bajo nivel nutricional así como por una crianza insatisfactoria) falta
de respeto, de responsabilidad, de valores éticos y morales, etc. Esta
situación lleva a los padres a “comprar” a sus hijos para compensar la
falta de atención afectiva. Lo que no hace sino empeorar la situación,
incrementando la tiranía de los hijos hacia sus padres.
Frente a esta grave problemática, (consecuencia de un modelo
socio-económico injusto avalado por los partidos políticos
parlamentarios) el gobierno de Zapatero -como si de una institución
benéfica se tratara- dará (independientemente de la situación familiar)
2500 euros por cada neonato. A la derecha le hubiese salido más
económico, solo con la retórica habitual de la defensa de los “valores
de la familia”.
Mientras los beneficios de las corporaciones, bancos, empresas e
inversores han roto techo, el porcentaje de la renta empresarial que
repercute en las nóminas de los trabajadores está en el punto más bajo
de la historia.