Y OTRA VEZ ARDE PARÍS
Pero no nos engañemos esta
llamarada no es más que la muestra de un fuego latente que arde en todos y cada
uno de los barrios suburbiales de la nueva Europa. Los comentaristas políticos y
los sociólogos buscan mil razones para justificar la barbarie desatada en todo
el país vecino, ganas de trabajar, todos realmente conocemos la causa:
desarraigo, paro, situaciones familiares, sociales, económicas limite a las que
la política actual lleva a las clases más desfavorecidas, emigrantes e hijos de
emigrantes, primera generación nacida lejos de sus señas de identidad, sin nada
que les anime a buscar soluciones para una sociedad que no consideran realmente
suya y que les da la espalda.
Esos
son los jóvenes incendiarios, los sin nada, sin padres, porque hundidos en un
mercado laboral sin control, ni tan siquiera pueden intentar que sus hijos sigan
manteniéndose coma parte de su mundo lejano, son hijos de la calle; sin
preparación suficiente para afrontar un futuro más o menos próximo, porque los
centros educativos los dan por perdidos desde incluso antes de intentar su
formación; sin dinero, sin ser parte de ese magnifico mundo que les vende la TV,
sin ropas de marca, SIN VALORES. Pero ¿a quién culpamos?, nuestra sociedad es
el mejor caldo de cultivo, es la sociedad de los primeros, de los triunfadores,
de la elite económica, es una sociedad de círculos concéntricos dificilísimos de
traspasar en la que la proximidad al dios central (el dinero) es el único valor
real.