Vergüenza. Eso es lo que siente uno al ver
la situación del ferrocarril en la provincia
de Salamanca. Tenemos pocas líneas activas y
para colmo los trenes que discurren por
ellas están anticuados descaradamente ante
la dejadez a que nos someten tanto el Estado
como la Junta de Castilla y León.
Las líneas abiertas son las de
Salamanca-Barcelona, Salamanca-Bilbao y
Salamanca-Hendaya (de RENFE grandes líneas)
y las de Salamanca-Madrid,
Salamanca-Peñaranda-Ávila y
Salamanca-Valladolid (de RENFE media
distancia). En el olvido quedó el tren de La
Plata que unía Salamanca con Zamora,
Benavente y Astorga llegando desde Sevilla,
Mérida, Cáceres y Plasencia a través de
Béjar, Guijuelo y Alba de Tormes. Del mismo
modo que quedó olvidada y abandonada la
línea de Salamanca-La Fuente-Barca D’Alva
que nos enlazaba con Oporto y, por tanto,
con la salida por el norte al Océano
Atlántico. Por último estaría la también
difunta línea Salamanca-La Fuente-Ciudad
Rodrigo-Fuentes de Oñoro que nos enlazaba
con Lisboa a través de Guarda, Castelo
Branco y Santarem.
Ante esto, a nadie se le escapará que una
provincia que no tiene tren en su parte
oeste y sur, que está incomunicada por tren
con el norte y cuyas líneas activas dan
problemas por la longeva vida de sus
locomotoras no puede mirar al futuro
alegremente. En otras comunidades autónomas
los entes autonómicos han pasado a financiar
junto al Estado las líneas de media
distancia de cara a dar un mayor y mejor
servicio a sus ciudadanos, pero aquí la
Junta nos tiene dejados de la mano de Dios,
incomunicados con Portugal, con el resto del
País Leonés y con Extremadura. La única
comunicación que nos deja es la que llega o
atraviesa tierras castellanas y, para colmo,
deja bastante que desear.
Ahora llega el alta velocidad a buena parte
de España y, ¿Qué ocurre con Salamanca? Nada
nuevo, que no sólo no llega sino que lo que
la Junta se ha gastado en hacer llegar el
AVE a Segovia y Valladolid no es capaz de
darlo para Salamanca, que lo necesitaríamos
simplemente de cara a adecentar nuestro
ferrocarril (reapertura de las vías cerradas
de la provincia, mejora de los trenes
actuales, etc.) y se conseguiría de una
forma muchísimo más barata, pero parece que
lo que concierne a la hasta hace 25 años
llamada “Región Leonesa” no interesa en esta
comunidad autónoma de dos partes y dos
partidos de “y” en medio.
En definitiva, ante nuestra incomunicación
por vía ferroviaría pedimos la reapertura
del tren de la Plata, del de Barca D’Alva y
del de Fuentes de Oñoro, y, de la misma
forma, exigimos una mejora en los trenes que
poseemos en la actualidad (los TRD que se
usan para cubrir los trayectos a Madrid o
Valladolid superan todo tipo de grado de
lamentabilidad y no sólo por los retrasos
que generan, por la falta de aire
acondicionado en verano o de la calefacción
en invierno, sino porque han dejado tirados
en varias ocasiones a los viajeros a medio
camino e incluso habiendo llegado a
incendiarse). Parecía que se veía algo de
luz y que se iba a renovar la ‘flota’ de
trenes pero ante la pasividad de la Junta
estos acabaron por no llegar.
Ya estamos hartos de que nos tomen el pelo,
no es normal que el tren que une Salamanca y
Barcelona tarde 12 horas en hacer el
trayecto y sea del año 1964, ¿o es que se
nos hace un favor al darnos el dudoso honor
de tener el tren más antiguo de España en
funcionamiento? Y para colmo se ha planteado
suprimir el sector de la línea hasta
Salamanca dejando sólo el de
Barcelona-Bilbao pero, eso sí, con alta
velocidad, algo que nosotros ni olemos ya
que pese a que en 2003 se aprobó la
electrificación de la línea Medina-Salamanca
aún no se ha llevado a cabo y los trenes
Alvia no podrían llegar hasta tierras
charras.
¡Basta ya de tomarnos el pelo!