EL LADRILLO QUE NO
CESA
El
Pilar de la Horadada era una pequeña población costera del
término de Orihuela (Alicante) que en los años sesenta tenía
unos 1400 habitantes, y ya en los setenta algo mas de 3000, hoy,
con 40.000 significa que ha crecido en pocos años mas de un
3.000%.
Casos como este podrían citarse los que se quisiera, y de forma
escandalosa en toda la costa mediterránea, aunque es general a
todo el Estado. Un dato muy ilustrativo es España se mantuvo el
2005 como el primer país de la UE por crecimiento de la
construcción, por delante de Suecia, Irlanda y Bélgica, lo que
es el resultado lógico de que el suelo urbanizado haya aumentado
un 40% en ¡15 años!, especialmente en la costa donde el nivel
está el nivel mas alto de construcción de toda Europa.
El desastre es total, en primer lugar el ecológico. Algunos
–constructores, altos consejeros de urbanismo de las autonomías,
y los ayuntamientos- defienden tal desastre amparándose en el
actual fetiche del desarrollismo con base turística. Se indignan
algunas autonomías (especialmente la valenciana, del PP, y la
andaluza, del PSOE) cuando la actual ministra de Medio Ambiente
acusa de falta de control urbanístico en ambos litorales. Y en
cada caso los afectados territoriales salen destempladamente en
defensa de su propio desastre; así el de Andalucía mete la
política partidista por medio y saca el escolar “y tu más”
refiriéndose a las que están en su misma situación pero
gobernadas por el PP (“lo que ocurre con la ocupación del suelo
en las comunidades de Murcia y Valencia no es comparable con la
situación que se da en Andalucía”), y González Pons (PP),
“conseller” de Territorio y Vivienda del gobierno de la Generalitat Valenciana, considera a la ministra una “mentirosa”
que falsea la realidad “por oscuros intereses”, ya que “el suelo
artificial” en la comunidad “ha crecido un 49% y no un 52% como
afirma el ministerio” (una diferencia “importante”: un 3%).
Pero lo mas grave, según González Pons es que acusa al gobierno,
a la ministra, “del futuro descenso del turismo para (y vuelve
el partidismo) “beneficiar a Catalunya o Andalucía”, y hasta
exige responsabilidades económicas que no sabemos como
cuantificará, si por turista o vuelo “charter”.
Efectivamente, y en eso, que está a la vista, no se equivoca
González Pons, lo que mueve todo este desastre es el turismo,
¿pero vale la pena ese supuesto beneficio, compensa de la
autentica catástrofe que genera?, ¿a medio plazo ni tan siquiera
el turismo se sentirá atraído por nuestra cementera?. No
opinaremos nosotros sino que reproduciremos lo que Jacqueline
McGlade, Directora de la Agencia Europea de Medio Ambiente
respondió cuando se le apuntó que al Gobierno central le parece
mal la fiebre urbanizadora, pese a que gran parte del
crecimiento económico “del que los ejecutivos presumen” está
basado en ella:
“Pero eso se vuelve en contra a medio plazo. ¿Qué turista va
a ir a un lugar masificado?. No el de calidad. Y además a los
constructores no se les exige que devuelvan nada a la comunidad,
que construyan infraestructuras. Han creado guetos para
ingleses, que además no gastan, no salen de restaurantes. Una
vez vendido el suelo, la gente del pueblo apenas ve beneficios
porque no se distribuye la riqueza. Además, gran parte del año
son pueblos fantasma y cuando está todo el mundo crea grandes
picos de demanda de agua, de electricidad y de carreteras que se
construyen con dinero público. Respetar la naturaleza es
rentable, porque la gente está dispuesta a pagar por un entorno
bien conservado”.
Por último, y para que se vea lo descaminada, lo alarmista, lo
“antiespaña” que es la Directora de la Agencia Europea de Medio
Ambiente nos referiremos al informe que en el mes de diciembre
del pasado año hizo publico la asociación “Exceltur” impulsora
de la excelencia turística y que agrupa a Sol Meliá, NH,
Barceló, Hoteles Husa, Hesperia, Hoteles Playa, Riu,
Transmediterránea, Alsa, Iberia, Avis, Iberostar y Viajes el
Corte Inglés. En tal informe se constata que “Los turistas
extranjeros permanecen cada vez menos en España (...). Este
cambio es coincidente con el acelerado proceso de urbanización y
construcción del litoral mediterráneo, Baleares y Canarias”,
y llega a la siguiente conclusión demoledora por lo terminante:
“la costa se está urbanizando siguiendo el impulso de los
constructores, no del turismo” por lo que “la excesiva
presión urbanizadora, amparada en los altos rendimientos que a
corto plazo genera la promoción inmobiliaria, puede estar
condicionando a medio plazo la competitividad de sus espacios
lúdicos, valores o recursos naturales, poniendo en riesgo la
capacidad de sus infraestructuras”.
(No nos hemos referido a lo de Marbella. Para qué, todo es un
conjunto, y lo que hasta ahora ha salido a la luz es solo una
mínima parte de la inmensa y podrida Marbella que abarca todo y
que nos afecta a todos, en varias o todas las generaciones por
venir).
*Artículo publicado en el Federal Nº27 de Julio de 2006