FEDERALISMO PARA CONVIVIR
Hay quien cree que el tan traído y
llevado Estado de las Autonomías puede confundirse con la tan deseada
por nosotros solución federativa. Este Estado de las Autonomías
propiciado por la mayoría de los partidos políticos tiene un origen
centralista .
En la formación del Estado de las Autonomías se ha partido de la base de
la existencia de un Estado Central, con plena autoridad sobre las
diferentes regiones o nacionalidades.
Este Estado Central soberano va otorgando graciosamente atribuciones a
las regiones o nacionalidades, pero reteniendo al mismo tiempo aquellas
otras atribuciones que puedan dejarlo en su poder.
O sea, que el Estado de las Autonomías está formado por la voluntad de
un ente de nivel superior, el propio Estado que va cediendo competencias
a los entes de nivel inferior como comunidades regionales o
nacionalidades.
Por muchas competencias que se otorguen a las diferentes comunidades o
nacionalidades, incluso siendo de forma total, cosa que dudamos suceda
algún día, es imposible que se pueda confundir el Estado de las
Autonomías con una solución federativa.
Y es imposible confundir el Estado de las Autonomías con una solución
federativa porque, como ya hemos visto, el estado de las Autonomías nace
por obra y gracia del propio Estado Central, y en cambio las soluciones
federativas deben nacer por obra y gracia de los ciudadanos de las diferentes comunidades,
naciones o nacionalidades que libre y democráticamente pacten su creación.
De ninguna de las maneras admitimos que la solución federativa pueda
decidirse de arriba a abajo. Si así lo hiciéramos, estaríamos renegando
del propio FEDERALISMO.
Las soluciones federativas se crean y conforman por el acuerdo libre y
voluntario que hemos denominado PACTO. Y en este PACTO, libre y
voluntario, es donde se especifican las competencias que las diferentes
comunidades territoriales comprometen y otorgan al ente federativo.
Toda esta exposición no es, ni más ni menos, que la aplicación de uno
de los principios fundamentales del FEDERALISMO, el que conocemos como
principio de subsidiaridad.
Hasta aquí hemos visto la diferencia, mejor diríamos, el abismo
existente entre un ente federativo y el Estado de las Autonomías.
Los que lanzan sus anatemas en contra del
FEDERALISMO lo hacen por miedo
de perder su poder, ya que éste quedaría enormemente repartido con
amplia participación. Las fuerzas que ostentan el poder no consienten de
ninguna manera en perderlo o reducirlo. Por ello su enemistad con los
sistemas federativos.
LA PATRIA FEDERATIVA es un conjunto de Patrias Libres que también, de
forma libre, crean un organismo coordinador para la gestión de las áreas
acordadas, entre las que necesariamente estará la solidaridad inter
territorial, debiendo alcanzarse los acuerdos por unanimidad de modo que
no resulten dolosos para nadie.
La libertad que las distintas Patrias disfrutan antes y después de
LA
UNIÓN FEDERAL, permite que sigan manteniendo su soberanía, personalidad,
cultura Etc. , y que constantemente, como cosa viva, se vayan
enriqueciendo.
Llegamos a la pregunta: ¿Qué es el patriotismo para el sentimiento
federalista?. A esta pregunta contestaremos que es, en primer lugar, el
amor a la patria propia, a su personalidad, a su cultura, etc., y, en
segundo lugar, el amor a esas distintas patrias con sus distintas personalidades,
culturas, etc, que conforman la PATRIA
FEDERATIVA. Así respetando y estimando a las
diferentes patrias, se respeta y estima la patria común. No cabe duda que no es el
amor a un mapa ni a un aspecto de tierra y agua ni a una Nación-Estado.