LAS NUEVAS CARLISTADAS
La necesidad de alcanzar
un acuerdo unificador / pacificador en tiempos difíciles de la transición, el
miedo intencionadamente acrecentado a una desestabilización general, y la
improvisación para dar aires de democracia progresista a lo que en realidad era
una continuidad con aires democráticos, llevó a la aceptación hace 25 años de un
sistema estatutario que convertía a España en un país federal con una fórmula
nueva centrífuga, en la que el Estado centralista seguiría decidiendo y
otorgando, es decir un Estado centralista disfrazado pura y simplemente.
Pero, lejos ya el miedo a
golpismos, y desarrollado, al menos en la clase política, el conocimiento de las
verdaderas reglas del juego democrático, aquella Constitución en su momento
aceptada como mal menor, comenzó a hacer agua. Renace el concepto de la
diferencia entre iguales, comienza a despertar el orgullo de la historia, la
cultura, las normas individuales y vemos como los nacionalismos periféricos
pasan a un primer plano en la política nacional.
Nosotros, los carlistas,
llevamos mas de cien años defendiendo precisamente esa diferencia entre iguales,
de ahí que las reformas estatutarias que tanto han escandalizado últimamente no
nos hayan sorprendido, si bien eso no significa nuestra completa aceptación de
dichos Estatutos ( y nos referimos no solo a los de Catalunya, sine al mal
llamado Plan Ibarretxe, reforma estatutaria aunque no se quisiera oficialmente
denominar así a nivel popular desde un principio, quizás por simple miedo a la
palabra reforma o a nuevo Estatuto). Acudimos a la llamada de la Generalitat
Catalana con un proyecto serio y bien fundamentado, en el que, como en 1930,
dejamos claro nuestro reconocimiento de Catalunya como nación, punto hoy por hoy
mas controvertido y la imprescindible normativas para la protección de la lengua
y la cultura entre otros muchos puntos que finalmente vimos recogidos en el
proyecto aprobado por el Parlament.
Nada nuevo bajo el sol. Ya
en el proyecto de Estatuto de Sarriá, el Partit Carlí de Catalunya declaraba:
"Los Ciudadanos y las
Ciudadanas de Cataluña se declaran unidos en la Republica Catalana Federativa y
de Autogestión Social y Política por un Pacto de Unión libre y perpetuo que
quieren extender en Confederación con los otros pueblos de las Españas.
Título 1: De la Nación
Catalana.
Art.1.Cataluña es
una Nación. Cataluña se vincula por un acto libre y propio de autodeterminación
y de lealtad recíproca a los otros Pueblos de las Españas en un Pacto Confederal
…"
Clara pues en la historia
nuestra convicción sobre la fórmula confederal y autogestionaria, sobran
explicaciones sobre nuestra postura en la situación política actual, de
cualquier forma desconocida por los aprendices de brujos-políticos-periodistas
que tanto abundan, pero no así para los "profesionales" del tema, de ahí que
últimamente hemos oído múltiples acusaciones lanzadas contra los defensores de
los Proyectos de reforma Estatutaria, a los que a modo de insulto se ha
calificado de "CARLISTAS" o de CARLISTADAS sus actuaciones, lejos de considerar
una ofensa, orgullosamente aceptamos ser los que históricamente y no como moda
dialéctica y política, hemos defendido lo que algunos hoy intentan descubrir
como novedad, que no es otra cosa que el derecho de los pueblos a la
Autodeterminación y la auténtica AUTOGESTIÓN POLÍTICA por la vía confederal de
las Españas.