La
reforma recién aprobada del estatuto de la
comunidad autónoma de Castilla y León no
trae ninguna mejora a los obreros leoneses,
ni a sus intereses (tampoco a los
castellanos) ni traerá un bienestar para
ellos ni un empleo de más calidad en estos
momentos de precariedad laboral, tampoco
favorecerá a las comarcas rurales leonesas
en su lucha por un futuro y contra la
despoblación, y por supuesto, sigue dando la
espalda al pueblo leonés de cara a recuperar
su histórico autogobierno. El único punto
que consideramos positivo es el
reconocimiento del idioma leonés aunque no
basta con el reconocimiento simplemente sino
que hay que protegerlo realmente en las
zonas en que se conserva y fomentarlo, así
como dar la oportunidad de aprenderlo al
resto de leoneses e impulsar la creación de
una academia de la lengua astur-leonesa
conjunta con el resto de territorios de este
habla (Asturias, Extremadura y Miranda).
Pero hagamos un estudio exhaustivo del texto
en cuestión.
Empezando con el preámbulo ya vemos como
textos que se consideran el origen del
idioma astur-leonés (como la Nodicia de
Kesos) son apropiados para la lengua
castellana sin hacer mención siquiera de la
lengua a que pertenecen, lo que manifiesta
el segundo plano que ocupa la lengua leonesa
para PP y PSOE. Siguiendo en este preámbulo
vemos como se intenta confundir la Corona de
Castilla y León (que también incluía
territorios como Asturias, Galicia, País
Vasco, Andalucía, etc.) con la actual
comunidad autónoma de Castilla y León. Se
intenta por ejemplo así haciendo mención al
"descubrimiento" de América, en que parece
que los barcos hacia América saliesen del
Pisuerga. Sobre la revuelta de las
comunidades sólo nos cabe la pregunta de si
Toledo está en la actual comunidad de
Castilla y León, o si tierras en que se
apoyó con fuerza como Murcia o Andalucía
forman parte de esta autonomía, ya que es lo
que se da a entender.
Por otro lado, permítasenos dudar de cuando
se dice que esta autonomía es "respetuosa
con la pluralidad que la integra", ya que es
tan respetuosa y democrática que ni se nos
permite a los leoneses decidir nuestro
futuro ni a los treviñeses. Por su parte
cuando se dice que su autogobierno se
fundamenta en la constitución de 1978 cabría
decir que es errónea dicha afirmación, ya
que se fundamenta en un pacto entre UCD y
PSOE que va contra la propia constitución,
pues ésta recoge el derecho a la autonomía
de las regiones o nacionalidades españolas,
pero en 1978 esta comunidad no existía como
tal sino que había dos regiones: León y
Castilla la Vieja, que son las que hubiesen
tenido derecho a la autonomía y no este
bodrio inventado. Por otro lado creemos que
este estatuto prueba más bien la inutilidad
de la actual autonomía para el desarrollo de
la Región Leonesa por mucho que se nos diga
lo contrario, y sino veamos los datos
económicos del País Leonés en comparación
con el resto de España o cojamos el padrón
de población en las tres provincias leonesas
desde 1983, analicemos además esta autonomía
desde una perspectiva obrera y veremos que
desde 1983 no ha hecho sino crecer la
precariedad laboral, la calidad del empleo y
el paro, mientras que los empresarios han
hecho el agosto a costa de los trabajadores.
No creemos que llegue el momento de reformar
el estatuto, sino de dividir esta comunidad
antihistórica en dos regiones: el Reino de
León y la Castilla norte, y poner los cauces
para que los propios trabajadores puedan
controlar los medios de producción que ellos
mismos trabajan y así sean éstos y la
sociedad los beneficiados de la actividad
económica y no cuatro familias como ahora.
Así además surtirá efecto la interiorización
que la sociedad ha hecho del respeto al
medio ambiente y el desarrollo sostenible,
ya que los actuales empresarios, ciegos por
tener más y más capital son los que
promueven proyectos como la Sama-Velilla que
degradan nuestro medio ambiente, con la
complicidad de la propia Junta.

Empezando con el articulado propiamente
dicho choca que unas instituciones que
presumen de la lengua castellana puedan
conjugar tan mal un verbo y decir "Castilla
y León es ..." A nadie se le ocurriría decir
"Manolo y Pedro es electricista" se diría
"Manolo y Pedro son electricistas", del
mismo modo debe decirse "Castilla y León son
...". Por otro lado es descabellado decir
que Castilla y León conforman una comunidad
histórica y cultural, ya que su fecha de
creación es 1983 (según eso la sociedad de
hoy día está llena de prehistóricos) y
culturalmente hay rasgos que diferencian a
leoneses y castellanos, del mismo modo que
hay diferencias culturales entre leoneses y
gallegos o entre castellanos y aragoneses.
Del mismo modo es curioso que asuma esta
comunidad los principios de la actual Unión
Europea, que no son sino los del capitalismo
y hacer una Europa de los Estados y el
capital frente a la Europa de los pueblos y
los trabajadores que otros defendemos.
Respecto a los derechos reconocidos por este
Estatuto que se han presentado como un gran
logro hay que aclarar que no son otros que
los que ya nos reconoce la constitución como
españoles, es decir, no aporta ningún tipo
de novedad. Respecto a los derechos sociales
y dentro de ellos el derecho a la salud
habría que recordar a los autores de este
Estatuto que Benavente sigue sin un
hospital, que el de Laciana sigue sin
actividad prácticamente (por decisión de la
Junta) y hay amplias zonas leonesas sin
tener tan siquiera cerca una ambulancia de
urgencias. En lo relativo a los derechos
laborales el único derecho laboral que éste
estatuto establece es el derecho de los
trabajadores del País Leonés y de la
Castilla norte a ser explotados por los
empresarios. Por otro lado resulta llamativo
que la Junta sólo vaya a promover la
supresión de barreras de los discapacitados
en los edificios públicos, ya que creemos
debe obligar a las diferentes empresas a que
así lo hagan o poner los medios necesarios
para asegurarse de que los ciudadanos
leoneses y los ciudadanos castellanos
discapacitados accedan en igualdad de
condiciones a todo tipo de edificios,
transporte, etc.
Entrando en los deberes hay que reseñar que
se obliga a los ciudadanos a respetar el
medio ambiente, lo cual nos parece muy bien,
pero ¿no debería ser también una obligación
imperativa de esta comunidad autónoma? ¿O es
que se van a fomentar proyectos como la
Sama-Velilla porque la autonomía no tiene
esa obligación de respeto al medio ambiente?
Porque se habla de que se tiene "derecho a
vivir en un medio ambiente ecológicamente
equilibrado" pero no se recoge una
obligación de la comunidad autónoma de
obligar en su territorio a proteger dicho
medio ambiente y fomentar la recuperación
medioambiental de zonas con un entorno
natural degradado.
Respecto al Procurador del Común
permítasenos dudar de la supuesta
independencia con que se supone va a actuar,
ya que al ser elegido por las Cortes de
Castilla y León esa independencia será más
que dudosa, pues será consensuada su
elección entre los dos grandes partidos, con
lo que se verán excluidas las minorías y
condenadas a una marginalidad indeseable.
En cuanto a la organización territorial
exponemos nuestra queja sobre de quien debe
ser la voluntad de crear comarcas, que con
este estatuto reside en las Cortes de la
Comunidad Autónoma, cuando nosotros creemos
que debe ser por la voluntad simple de los
municipios que quieran formalizar la
institucionalización de sus comarcas, como
así lo expusimos en nuestro plan de
comarcalización del Reino de León.
Por otro lado, nos parece una barbaridad que
la autonomía se atribuya en exclusiva la
gestión de la cuenca del Duero,
especialmente en materia de proyectos, ya
que en ellos deberían tener una competencia
los municipios que se viesen afectados por
un proyecto o donde ya haya
aprovechamientos. Esto parece más bien que
es un trágala para la Región Leonesa al ser
ésta la que más produce y aprovechamientos
tiene y con esta competencia exclusiva de la
Junta se garantiza que las comarcas leonesas
no sacarán beneficio de tener en su
territorio aprovechamientos hidroeléctricos
o simplemente hídricos.
Por último, respecto al Bierzo, nos gustaría
que esta pasase de ser una mera comarca para
la Junta a que ésta pasase a proponer a las
Cortes Generales que sea oficializada una
provincia del Bierzo o de Ponferrada, que
sería una continuación de aquella provincia
de Villafranca del Bierzo que, junto a las
de Zamora, León y Salamanca, formaba allá
por 1822 el Reino de León. Respecto al
nombre de dicha provincia cabe señalar que
de llamarse "provincia del Bierzo" no
deberían introducirse en ella territorios no
bercianos como La Cabrera, la Maragatería,
Laciana, etc. por lo que creemos que según
el tamaño territorial que se le quisiese dar
podría llamarse o bien "Provincia del
Bierzo" (si solo incluye al Bierzo) o bien
"Provincia de Ponferrada" (si incluye
comarcas no bercianas que así pudiesen
recibir un mejor trato administrativo).
Por todos estos motivos creemos que este
Estatuto se queda igual de corto que el
anterior, que no defiende los intereses de
los trabajadores leoneses (tampoco de los
castellanos), tampoco el de las comarcas
leonesas de cara a tener un futuro, del
mismo modo que no defiende el medio ambiente
leonés ni el derecho del pueblo leonés a
decidir su futuro libremente. Por todo ello:
¡¡NO AL ESTATUTO DE CASTILLA Y LEÓN!!
¡¡ESTATUTO LEONÉS Y AUTOGESTIÓN!!
